Rebranding en los símbolos nacionales

Rebranding en los símbolos nacionales. Una cuestión de Estado.

Nada es intocable. No hay ni un solo elemento, por enraizado que esté en el sentimiento de la gente, que sea inamovible y prueba de ello es el rebranding en los símbolos nacionales.

Sin ir más lejos, hace unos días supimos que el azul de la bandera francesa cambiaba su tonalidad por orden del Presidente de la República Enmanuel Macron. Se trata de un cambio tal vez sutil, pero que tiene un gran significado y ese, queridx amigx es el mejor ejemplo del rebranding.

Lo que ha ordenado hacer Macron con una de las insignias de la República Francesa es aclarar un poco el azul de tal manera que volviera al tono que tenía la bandera republicana. Ese azul, el que tiene después de este cambio la bandera representaba antes de 1789 la aristocracia y después la república, que lo utilizó en contraposición al negro del clero y el blanco de la monarquía. Con el tiempo, y desde que el rojo pasó a vincularse a la izquierda (sobre todo desde el final de la I Guerra Mundial), representaba al sentir más conservador.

Sea como fuere, lo cierto es que la bandera oficial francesa mantenía su color azul marino hasta que, en 1976, Valéry Giscard d’Estaing mandó «aclararlo» como un gesto con el que reseñaba su acercamiento a la Unión Europea.

Con la «vuelta a los orígenes» de Macron, Francia vuelve al azul de la Revolución Francesa haciendo un guiño a la unidad nacional que tanto propugna su Presidente y, gracias a él nos hemos preguntado, ¿es Francia el único ejemplo de rebranding en los símbolos nacionales? ¡¡Pues claro que no!! Aquí tienes otros ejemplos para que sacies tu curiosidad.

Otros Estados que cambiaron su bandera:

#1. Sudáfrica.

Un clásico. Fue adoptada tras el Apartheid, en 1994 como una forma de unificar las cuatro banderas diferentes que se ondeaban en el país y significando la nueva relación entre las diferentes comunidades en igualdad de oportunidades.

#2. EE.UU.

La actual bandera del país norteamericano data de 1960, cuando sumó los dos últimos Estados a la Unión: Alaska y Hawai. Y es que, incursiones en otros países soberanos al margen, fue en ese año cuando ya aparecieron las 50 estrellas blancas sobre un campo azul, una por cada Estado del país.

#3. Venezuela.

Este rebranding costó más. Y es que, pese a que desde 1817 Venezuela está compuesto por 8 provincias diferentes, la estrella que representa a Guayana no se incorporó hasta 2006.

#4. Montenegro.

El país balcánico es un caso curioso puesto que el cambio de bandera es uno de los primeros pasos que tras la independencia da cualquier nuevo Estado y, sin embargo, ellos conservaron la base tricolor de la bandera de Yugoslavia desde el 1991 en que se independizaron hasta 2004, cuando asumieron su bandera roja con bordes dorados y un gran escudo en el centro.

#5. Irak.

Su actual bandera representa a la nación desde 2008, tras 5 diseños diferentes en menos de un siglo. Como curiosidad, tal vez te interese saber que su bandera está diseñada para izarse con su lado derecho hacia el mástil.

Estados que cambiaron su nombre:

#1. Países Bajos.

Desde el 1 de enero de 2020 dejó de llamarse Holanda a todo el territorio para darse a conocer como Países Bajos. Tiene sentido puesto que Holanda no es más que una de las provincias que componen la nación pero lo cierto es que por mucho que reforzaran su «nuevo naming» en la Eurocopa, va a costar olvidarse de Holanda.

#2. Chequia.

La motivación para cambiar la denominación de República Checa por Chequia es meramente marketiniana, algo que a menudo se esconde tras el rebranding en los símbolos nacionales. En este caso, los dirigentes del país centroeuropeo cambiaron en 2016 su nombre para facilitar su pronunciación e inclusión en elementos como merchandising, camisetas deportivas, etc…(no es broma).

#3. Macedonia del Norte.

A Macedonia del Norte le convenció de la necesidad de cambiar de nombre otra de las típicas motivaciones que conducen al rebranding: el interés económico. Y es que, su cambio de nombre era una condición sine qua non impuesta por Grecia para poder considerar su inclusión en la Unión Europea. El problema venía porque su anterior nombre, Antigua República Yugoslava de Macedonia, podría evocar un tiempo pretérito en el que el país balcánico comprendía también una región griega y parte de Bulgaria.

#4. Myanmar.

Birmania cambió en 1989 por el nombre de República de la Unión de Myanmar por imperativo militar (que en ese momento «gobernaba» el país). Es precisamente este truculento momento del rebranding en los símbolos nacionales el que hace que muchxs se resistan a dejar de denominar al Estado como Birmania.

#5. Sri Lanka.

Ceilán se independizó del Imperio Británico en 1948 pero no fue hasta 1972 cuando cambió su denominación para pasar a llamarse Sri Lanka. De hecho, fue en 2011 cuando se suprimieron todas las referencias al antiguo nombre de Ceilán en todas sus instituciones públicas.

 

Y estos son solo unos pocos ejemplos más o menos actuales de rebranding pero hay muchos más porque, como las marcas, los Estados pasan por muy diferentes etapas y, a menudo, sus emblemas tratan de reflejar unos valores concretos. ¿Conoces algún otro caso de rebranding en los símbolos nacionales? ¡Cuéntanoslo escribiendo un comentario en este post o a través de Instagram, Facebook o LinkedIn.

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Jaime Ballesteros

Sociólogo con diferentes másteres en Derecho de la UE, RR.HH. y Marketing Digital. Soy director de comunicación de diferentes empresas e instituciones a través de Trinexo, donde coordino a mi propio equipo para dar soluciones comunicativas y de marketing digital a través de un servicio 360º.

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